EL ÁRBOL GENEALÓGICO Y LA RECOGIDA DE DATOS

Autor Carlos Ardila publicado 04 October 2018


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LA GENEALOGÍA Y SU IMPORTANCIA POR LA CUAL SE ESTUDIA La genealogía es un lenguaje de precisión matemática, un sistema de repeticiones con fechas, enfermedades, muertes, situaciones, nombres: mapas neurológicos que se recorren y transmiten de generación en generación. Somos portadores de los conflictos no solucionados de nuestro árbol y eso se manifiesta en nosotros como expiatorio haciéndonos sufrir, impidiéndonos amar, tener relaciones sexuales, realizarnos… ser felices, en definitiva. La memoria de nuestro árbol genealógico está siempre presente. El árbol genealógico es a la vez nuestra mayor trampa y nuestro tesoro más preciado. Trampa que lleva a traicionarnos a nosotros mismos por quedarnos apegados fielmente a contratos inconscientes. Tesoro que nos engendra y nos da la posibilidad de vivir desarrollando la conciencia. Entonces nace la psicogenealogía donde parte de la premisa de que determinados comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación e impiden al sujeto autor realizarse, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y se pueda desvincular de los mismos es necesario que estudie su árbol genealógico. Podría decirse, que en ocasiones estamos “poseídos” por nuestras familias, particularmente las relaciones con nuestros padres juegan un papel fundamental en la formación de la psique del individuo, por lo que resulta imprescindible desatar esos “nudos” con el pasado, e ir descargando el peso de las experiencias de vida que no nos corresponden. LA RECOGIDA DE DATOS PARA ARMAR SU ÁRBOL GENEALÓGICO “Un árbol genealógico es una toma de consciencia”. La primera fase en este proceso de recogida de datos es puramente intelectual. Será la base para poder interpretar después y obtener determinadas claves sobre la dinámica de la familia. Nos centraremos en nuestros hermanos, padres, tíos, abuelos con sus hermanos y bisabuelos. En primer lugar deberemos dedicar un tiempo a la recogida de datos sobre cada uno de ellos. Después de preguntar directamente a las personas vivas de nuestra familia, el registro civil y el parroquial son dos lugares que podríamos visitar para completar la información. Recomendamos que desde el principio se organicen los datos de forma ordenada, según los recursos y el estilo de cada cual, para luego poder acceder a ellos de una manera rápida y sin errores. Podemos preguntarnos: ¿Cuáles son los datos necesarios? - Nombre y apellidos - Fechas de nacimiento, casamiento y muerte. - Causa exacta de la muerte - Profesión - Hijos muertos, abortos voluntarios e involuntarios. - Enfermedades y acontecimientos importantes (ruinas, éxitos, divorcios, secretos, anécdotas curiosas, accidentes, cambio de país, cárcel, violación, etc.) - Tener una idea de la relación emocional que nuestros padres tuvieron con sus padres cuando eran niños. - Es útil meditar sobre las partes que faltan y dejar que la imaginación, el inconsciente, llene los espacios desconocidos. Está claro que nos quedarán lagunas, personas de las que nada sabemos, espacios en blanco que mostrarán los cortes en la transmisión entre generaciones. Más adelante veremos que la falta de información también nos ofrece pistas valiosas. La siguiente pregunta es: ¿Cómo coloco esa información? Es lo que en la jerga del arbolista se llama “montar el árbol”, es decir dibujar en un papel de gran formato un esquema en el que organizar estos datos que la psicogenealogía considera fundamentales para llegar a esa toma de consciencia. Ésta es clave para lograr la finalidad que, expresada con una frase concisa, coronará el esquema en su parte superior. Tomado de " Aprender Psicogenalogía" de Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa.



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